martes, 15 de marzo de 2011

madjrit, Madrid, مجريط

Este texto, más que una entrada, a va ser un lamento...

Hace poco he tenido la oportunidad de ver, de manera guiada, los poquísimos restos islámicos que se conservan en esta ciudad y gracias a esa visita, he podido comprobar in situ dos graves atentados contra el patrimonio de esta ciudad, totalmente impunes.

La fundación de Madrid, por el emir Muhammad I se produce en una fecha no determinada entre los años 852 y 886 d.C., en un contexto defensivo y de control de los pasos de las Sierras de Guadarrama y de Somosierra, respecto de los reinos cristianos del norte y de un control de la ciudad de Toledo, dentro del propio territorio andalusí.

En el año 932 sufre un proceso de destrucción por parte de las tropas del rey Ramiro II de León, aunque permanece en manos de Al Andalus hasta el año 1085, pasa a manos de Alfonso IV y ya permanece en este lado, a pesar del ataque de los almorávides en 1109. De esa etapa surgirán leyendas como la de la Almudena y la de San Isidro (Driss para los amigos...)

El inicio actual, hasta que den por finalizadas las obras del Museo de Colecciones Reales (mosntruoso adefesio colocado en la ladera oeste de la medina original) se encuentra en el Parque del Emir Muhamad, lugar donde precisamente está el primero de los atentados citados.


Este lugar recientemente reformado durante un tiempo fue escenario de algunas actuaciones de los Veranos de la Villa, montaban una estructura inmensa de andamios y ¡hala, a disfrutar de la música celta! por ejemplo. Bien, pues para instalar altavoces en alguno de los magnos eventos ahí celebrados, no tuvieron mejor idea que romper una de las torres de la muralla. En concreto ésta que han tenido buen cuidado de disimular:



El citado destrozo no ha sido denunciado por nadie.

La perspectiva desde la Cuesta de la Vega permite ver el trozo más grande de la muralla, construida a base de bloques de sílex y caliza, los elementos añadidos durante la edad Moderna (arcos de ladrillo de los palacios que ocuparon este espacio, aprovechando la muralla como cimentación) y las zarpas (parte inferior más ancha) que aseguran la construcción.
La diferencia entre los bloques de silex, irregulares y más oscuros de la parte baja y los bloques de caliza, regulares, a tizón seguramente se debe a dos momentos constructivos diferentes. El más antiguo, emiral, corresponde a la muralla original hecha con el material sacado del Manzanares y una vez destruida por el asedio de Ramiro II, vuelve a reconstruirse con la caliza y el aspecto característico de las construcciones califales. Los bloques blancos que se aprecian totalmente pulidos son los reconstruidos actualmente, para que se note bien, que es lo suyo.

Avanzando por el perímetro del parque, al que no puede entrarse (y tal vez por ese motivo se ve tan bonito) puede apreciarse el arranque de la segunda muralla que tuvo Madrid (del s. XII). Es un trocito muy pequeño, el que aparece aquí marcado:


También puede verse como la muralla emiral continúa hacia el Viaducto, para salvar el antiguo barranco del arroyo de San Pedro (o Matriz) que hoy ocupa la calle de Segovia. Es justo ahí donde se encuentra el segundo atentado (doble además): primero, la propia construcción del edificio en + 1970, permitida su por el entonces alcalde de Madrid Conde de Mayalde (el de la ganadería próxima a Valdemorillo) quien, curiosamente poseía varios pisos en el mismo y ya en los años 80, funcionando la Ley de Patrimonio de la comunidad, se cargaron un buen trozo de la muralla para hacer el aparcamiento, ¡con un par! No me lo invento yo, que puede verse muy bien aquí, la flecha grande indica el cubo de muralla destruido y la pequeña, lo poquito que han dejado visible:


Esto es todo lo que puede verse más o menos bien.

Si se tiene ganas de seguir andando, conviene pasar por la pequeña calle de la Almudena, a la vuelta del Anciano Rey de los Vinos, en la que pueden verse los restos de la iglesia románica del mismo nombre, supuestamente hecha sobre el espacio por la mezquita aljama de madjrit (pero no se han encontrado restos de la misma). De ahí subir por la calle del Factor a la Plaza de Ramales y justo entrando en las escaleras del aparcamiento puede verse unas vitrinas con reproducciones de los materiales de los silos musulmanes que se encontraron al hacer la excavación buscando a Velázquez, de un silo (pegado a la pared de la escalera y comido por la humedad, o sea, que no se ve ná)  y unos paneles explicativos ajados y poco legibles. Esto si se tiene suerte y se pilla a un propietario que tenga a bien dejarte pasar, porque originalmente estaba accesible al público, pero como se producían robos en los coches, decidieron cerrarlo.

Para terminar, conviene bajar a la Plaza de Oriente y en este caso, sin necesidad de suerte, entrar al aparcamiento para ver el único resto conservado de los encontrados en las macro obras para hacer el túnel de Bailén: un cubo de bloques de caliza, posiblemente restos de una atalaya musulmana absorbidos por la muralla del siglo XII.

¡Ay, qué pena de ciudad!

Bibliografía para saber más.
En este caso, pondré unos enlaces con muy buenos dibujos y explicaciones:
elmadridmedieval.jmcastellanos.com
atacamacultura.blogspot.com

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