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jueves, 4 de julio de 2013

Mezquita de Almonaster la Real, Huelva, masjid, مسجد


Se trata de la única mezquita construida cuándo éramos al Andalus, que ha llegado casi intacta hasta nuestros días. Se encuentra en el recinto fortificado que preside la localidad de Almonaster la Real, provincia de Huelva, en una colina de la Sierra de Aroche desde dónde se domina la vista de todo el territorio circundante y muy probablemente edificada sobre una basílica visigoda, a su vez levantada sobre un templo romano (a su vez construido sobre un santuario indígena...), lo mismo que sucede en la mezquita de Córdoba y en muchos otros lugares de culto por todo el mundo mundial.

Parece que Almonaster deriva de al-munastyr el monasterio, lo que vendría a confirmar la existencia de una comunidad monacal en el territorio. Aquí está la situación respecto al pueblo:



La mezquita de Almonaster tiene unos 100 metros cuadrados de planta trapezoidal, forma poco corriente pero impuesta por lo accidentado del terreno. Está edificada a base de ladrillo, sillares de granito y mampostería, es decir, mezclando distintos materiales de construcción en función de los recursos del territorio, lo que abarata sensiblemente cualquier obra, sea del carácter que sea. El muro norte y el espacio que pudo hacer las veces de patio están excavados en la roca, que sirve asimismo de basamento al alminar. Lo escarpado del terreno y el uso de materiales de acarreo, torpemente dispuestos, quizá expliquen la irregularidad de su trazado. El recinto amurallado que cuenta con un perímetro de 313 metros.



Se han localizado también una buena cantidad de piezas reutilizadas, tanto romanas -de los siglos I y II (aras, columnas y capiteles) como visigodas -de los siglos VI y VII: un cancel de iconostasis, un cimacio y una lápida, entre otras piezas-, obviamente procedentes de las edificaciones anteriores en el mismo espacio. Esto de la reutilización tampoco es ninguna novedad: pienso, por ejemplo, en el verraco celtibérico que está formado parte de los muros del castillo de Coca, en Segovia, o en la cantidad de estelas y miliarios que forman parte de miles de casas en cualquier pueblo que podamos imaginar...

En la misma zona se encuentra la mina de Aguas Teñidas, con restos romanos asociados a su explotación, un pequeño escorial de cobre y un edificio de grandes dimensiones que permiten plantear que la explotación se centró en la primera mitad del siglo I d. C.

Haciendo una recapitulación de todo este batiburrillo constructivo, a saber:

- la reutilización de los materiales romanos y visigodos,
- el aparejo de ladrillo y el uso de la mampostería como recurso decorativo,
- la construcción de un miharab circular y
- el alminar con un machón central,

los estudiosos han considerado razonable datar el edificio a finales del siglo IX o principios del siglo X, ya que su desarrollo arquitectónico se relaciona con las obras más antiguas del Islam Occidental, tanto en el Norte de África como en el territorio de Al Andalus.


Planta del edificio en la actualidad, con los añadidos cristianos. La mezquita de Almonaster fue restaurada bajo la dirección del arquitecto Alfonso Jiménez Martín en 1975.

Algunas curiosidades de la mezquita son que los elementos que sustentan las arquerías de la sala de oración varían entre pilares (sección poligonal) y columnas (sección circular) y los materiales arqueológicos recogidos en la ladera sur son cerámicas de producción local con pervivencias de las tradiciones tardorromanas, visigoda y califal, junto a un componente popular, uno de los trocitos es de una tinaja con la decoración de una jamsa o mano de Fátma.

Existe una primera referencia a la localidad de Almonaster escrita en el año 822 que dice así:

 el iqlim de al-Munastyr y los demás de la kúra de Sevilla, recaudaron más de 35.000 dinares [...]
por el historiador Abu Abdullah al-Bakri (Leví Provençal, 1938).

La sala de oración tiene cinco naves cuyas arquerías corren paralelas al muro de la quibla, como es de esperar, claro. La nave central es la más ancha de las cinco mientras que las dos intermedias son también más anchas que las dos exteriores.

Quedan algunos restos de pintura en el miharab, que evidencian que en su momento estuvo decorado (igual que el de la mezquita de la ciudad de Vascos, en Toledo). Este miharab de Almonaster es de planta semicircular, se encuentra en curva al exterior del muro de qibla y está cubierto con una bóveda de horno de ladrillo.


Se ven los distintos tipos de elementos que sustentan las arquerías y su origen diverso: pilares de sección cuadrada, columnas...

Reconstrucción de la planta original:

El antiguo alminar está hoy fuertemente transformado por modificaciones posteriores. También es interesante señalar la presencia de tumbas de carácter antropomorfo en las proximidades del recinto.

Por si fuera poco, Almonaster es un centro de convivencia en el que desde hace tiempo se viene desarrollando una serie de encuentros culturales, las Jornadas de Cultura Islámica, que nos permiten acercarnos a aquellos tiempos y comprender un poco mejor los actuales.

Para saber más:

Magníficas fotos de la mezquita:
http://seordelbiombo.blogspot.com.es/2012/06/la-mezquita-de-almonaster-la-real.html

Susana Calvo Capilla (2004): Las mezquitas de pequeñas ciudades y núcleos rurales de al Andalus. Revista de ciencias de las religiones. Anejos X, pp. 39-63.

Juan José Fondevilla, Eduardo Romero y Timoteo Rivera (2012) "Fortificaciones bajo medievales de la Banda Gallega. Caracterización del itinerario cultural transfronterizo" Consejería de Cultura, Junta de Andalucía.

Marcelo Guglielmino (2002): El Centro de Interpretación Almonaster la Real (Huelva): la frontera abierta. Planificación interpretativa y diseño de centros: primeros modelos. Coord. por Carlos Sánchez de las Heras,  págs. 101-105,

Alfonso Jiménez Martín (1975) La mezquita de Almonaster. Instituto de estudios onubenses “Padre Marchena” Diputación provincial de Huelva.

viernes, 24 de mayo de 2013

madinat Xaltis, Saltés, Huelva, مدينة

Dentro del término municipal de Huelva, en el Paraje Natural de Marismas del Odiel, se encuentra el yacimiento de Saltés. Aunque posee niveles más antiguos (protohistóricos, en concreto), lo que está mejor conservado es la medina árabe, con una zona de viviendas, un recinto fortificado y un puerto con atarazanas. Saltés es un yacimiento que, por sus condiciones excepcionales y por su interés histórico, aún puede aportar informaciones muy relevantes, en especial teniendo en cuenta que hasta ahora sólo se ha excavado una mínima parte del mismo (3.500 m2 de un total de 7 ha.), sobre todo al tratarse de un hábitat que no ha sufrido modificaciones posteriores a su abandono.

La ciudad se sitúa cronológicamente hacia los siglos X y XIII, sobre todo cuando fue sede del Reino de Taifas de los Baikríes, primero, y Reino de Taifas del señor de Umba y Xaltis -Huelva y Saltés- (después) bajo el reinado de Abd al-Aziz al-Bakrí. A partir de 1052 se produce su lento abandono cuando los dominios de al-Bakrí son conquistados por al-Mutadid y es confinado en la isla. Xaltis,  que también se llama así, llegó a alcanzar una población de 10.000 habitantes, que es mucha gente para esa cronología


Localización en la ría de Huelva el yacimiento de Saltés

El yacimiento está situado frente a Punta Umbría, en la orilla este de la ría de Huelva. La Isla de Saltés forma parte de las marismas del río Odiel y se compone de tres entidades de tierra y arenas consolidadas: El Almendral, El Acebuchal y La Cascajera. Saltés siempre se comunicó fácilmente, según los textos árabes medievales, con el área de Punta Umbría; dicen al-Himyari y al-Idrisi que, al oeste, la isla casi tocaba al continente, puesto que la ría mide solamente un medio tiro de piedra; por esta ría, se transporta todo lo necesario para los habitantes.

Existen referencias de mediados del siglo IX sobre Saltés, que narran las incursiones normandas que en este período afectaron a buena parte del Suroeste peninsular. El almeriense al-Udrí, lo mismo que al-Idrísi, señala que los normandos se apoderaron en varias ocasiones de Saltés, haciendo huir a sus habitantes para dejarla vacía. Por lo tanto, Saltés es una de las pocas localidades onubenses cuyo poblamiento está atestiguado a través de las fuentes literarias durante el emiral (VIII-IX), junto a Niebla y Gibraleón.

La época predominante del yacimiento es la almohade, si bien la existencia de la ciudad se remonta tiempo atrás, pues la actividad metalúrgica que estructura buena parte de la evolución del asentamiento islámico está ya documentada desde la segunda mitad del siglo X.


Restos de las edificaciones de la medina

El sector que corresponde a la ciudad medieval de Saltis es casi llano; el único relieve notable -se ve desde lejos- es la fortaleza en ruinas y que sobresale cinco metros respecto de la marisma. Esta alcazaba tiene una planta cuadrada de unos 70 x 40 m. con seis torres rectangulares, cuatro de ellas en los ángulos. Los muros tienen, en ciertos tramos, un espesor de 2,38 metros y están construidos en tapial. Al lado del castillo y mirando hacia Punta Umbría, quedan vestigios de unas piletas de salazón romanas, similares a las de Belo Claudia en Cádiz. De la misma época son unos sillares sueltos, hallados en la orilla de la ría, que según las investigaciones en la zona son posibles vestigios de un templo romano dedicado a Hércules, tal como informa Estrabón.

Saltis estaba protegida por las marismas y su tejido urbano fue bastante denso. Las excavaciones demuestran que las casas, muy numerosas, se apoyaban unas contra otras, organizándose en calles o callejones (este modelo es el típicamente árabe). A la medina se sumaban varios arrabales. Contaba con abundante agua potable: se han encontrado varios pozos construidos en ladrillo y brocales de cerámica en los patios, a veces con decoración rica de motivos florales. En las casas más cuidadas, también se nota la presencia de pavimentos, así como letrinas y desagües.

Otros, además, tenían jardincillos con andenes perimetrales, en algún caso regados mediante canales, o arcaduces, que llevaban agua desde el exterior de la casa. Uno de los jardines domésticos encontrados tenía 16 metros cuadrados.

Las fuentes árabes que describen la ciudad mencionan su abundancia en agua y una gran cantidad de jardines: El mar rodea la isla de Saltés por todas las partes; en una de ellas, sólo está separada del continente por un brazo de mar [de escasa] anchura (...); por allí pasan sus habitantes para buscar el agua necesaria (...) Hay pozos de agua dulce, de donde se puede sacar agua sin descender mucho, y también hermosos jardines. Esta isla posee las especies más bellas de pinos, grandes pastos siempre verdes y fuentes de agua dulce; los lacticinios y las leguminosas son excelentes (...). Al-Idrisi

El estudio arqueológico ha permitido conocer la compleja infraestructura hidráulica de la ciudad, dotada de una red de desagüe y otra de abastecimiento que seguían la red viaria. Los ciudadanos utilizaban el agua de sus pozos, como menciona al-Idrisi, para uso doméstico.


RECONSTRUCCIÓN DE UNA DE LAS MANZANAS EXCAVADAS CON LAS CALLES QUE LA DELIMITAN (ANDRÉ BAZZANA)




Las actividades industriales y comerciales de la ciudad se completaban con una agricultura rica, almunias, pastos y leguminosas en abundancia. Sin embargo, la metalurgia fue la actividad más importante de Saltés, siendo su situación geográfica lo que permitió su desarrollo. Además de constituir un puerto ideal, por estar en la confluencia de itinerarios fluviales y marítimos, la posición de Saltés hacía fácil el transporte del mineral y del combustible necesario para la fundición de los mismos. Las herrerías se localizaban en los lugares donde los vientos dominantes, de noroeste o de suroeste, protegían a la población del humo y de los sulfuros.

Futuras excavaciones (si es que alguna vez pueden llevarse a cabo) ayudarían a determinar las siguientes cuestiones
  • El paso de la antigüedad tardía a la época medieval (Saltés es uno de los pocos sitios donde puede haber existido una continuidad de poblamiento) y la definición del yacimiento antiguo (la factoría de salazón, el santuario o la población).
  • El estudio del urbanismo ortogonal de la ciudad, insólito en el mundo islámico, al que se debería sumar el de la ordenación del puerto, ya que este tipo de vestigios son prácticamente desconocidos en la Edad Media, excepto en el caso de Mahdia, en Túnez.
  • La definición de las características de un hábitat urbano no transformado en época cristiana y no posterior al siglo XIII.
  • El estudio de la metalurgia del hierro en época medieval. Saltés, situada en la desembocadura del Odiel y del río Tinto, pudo ser el último eslabón en la cadena de trabajo de este metal, siendo el primero la extracción del mineral en las minas de Rio Tinto.
Para saber más:

Alejandro García Sanjuán: Una fetua de época Almorávide sobre el pleito surgido en Saltés, Huelva en su historia, nº 8, 2001, págs. 391-402.

BAZZANA, A. y BEDIA, J. (dir.), Excavaciones en la isla de Saltés (Huelva), 1988-2001, Sevilla, Junta de Andalucía, 2005, 400 pp. + 1 CD-ROM.

http://lahuelvacateta.wordpress.com/2009/06/28/la-ciudad-de-salthish/

De momento, Saltés no puede visitarse porque se encuentra en un paraje natural en el que está criando el águila pescadora, hecho éste, también de importancia ya que al parecer esto no ocurría en España desde hace 35 años. Sin embargo, es muy posible que a partir de agosto pueda volver a visitarse, previa solicitud en el “Centro de visitantes de Marismas del Odiel“, que se encuentra en Calatilla, aunque sólo está al descubierto una pequeña parte de la cuidad y desde hace un tiempo está casi todo tapado por la vegetación, pero sin duda, sería muy interesante acceder y poder disfrutarlo.