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jueves, 20 de junio de 2024

Fuente de la Mora, Leganés, قرية

El yacimiento de la Fuente de la Mora se encuentra en un cerro con forma de meseta junto al arroyo Butarque, zona suroeste de la Meseta Sur, concretamente en la localidad de Leganés y se inicia su excavación a raíz de la construcción del tramo de la carretera M-45 que discurre entre la N-IV y la N-V, atravesando la Zona Arqueológica del Arroyo Butarque, declarada B.I.C. en 1991.

Indudablemente, se aprovechó el agua del Butarque, que fluye desde el oeste (donde tiene el nombre de arroyo de la Canaleja, hasta desembocar en el río Manzanares.

La extensión de la excavación es de 32.000 m², aunque los restos de época altomedieval se han hallado solo en las extremidades de los límites de excavación. Del yacimiento ubicado en la cima ya se conocían los restos de un poblado carpetano mientras que en la ladera del cerro se encontró la necrópolis de época altomedieval.

Se puede caminar por la zona, pero no es todavía un lugar visitable en sentido estricto. Aún así, me parece interesante traerlo aquí porque no nos quedan muchos restos arqueológicos en esta comunidad tan poco dada a la conservación del pasado, especialmente si no es del agrado de los gobernantes, y aunque la información sobre este asentamiento es parcial, los restos arqueológicos hallados permiten inferir que pudo tratarse de un asentamiento en altura, de cierta importancia político-social, que ayudó en la administración del territorio de la Marca Media durante la primera fase de la época emiral de al-Ándalus.

La investigación en el contexto andalusí la ha realizado Silvia Berrica, para su tesis doctoral FORMACIÓN Y CONSOLIDACIÓN DEL PAISAJE ANDALUSÍ (SIG. VIII-XI) EN LA ZONA CENTRO-OCCIDENTAL DE LA MARCA MEDIA, presentada en la Universidad de Alcalá de Henares hace poco tiempo. Su trabajo consistió en revisar y estudiar todos los materiales encontrados en las diferentes campañas de excavación de un total de siete enclaves, fechados entre los siglos VI y VII d.C. cuyo estudio le permitió identificar diferencias claras entre ellos y proponer una jerarquización del poblamiento en este territorio.

Pudo detectar notables diferencias entre los distintos enclaves, que revelan la existencia de centros y circuitos de producción y distribución de productos de metal, vidrio y cerámica en la zona estudiada. Además, la existencia de materiales importados (elementos de vajilla, ánforas, producciones africanas, etc.) dibuja canales de redistribución de productos desde centros urbanos hacia poblaciones rurales en el interior peninsular.

La distribución de los yacimientos en el territorio y el análisis de la secuencia estratigráfica fueron las principales herramientas para conocer las realidades rurales -asentamientos en altura, poblados mineros, poblados primarios, aldeas secundarias y granjas- que caracterizaron este territorio durante la época altomedieval (Siglos VI-IX) en la Meseta Central.

Las secuencias estratigráficas muestran claramente la continuidad en los procesos de ocupación de los mismos hasta, al menos, la primera mitad del siglo IX d.C. Igualmente, el análisis de todas estas ocupaciones permite detectar importantes cambios en los asentamientos rurales durante el siglo VIII, poniendo de manifiesto los procesos de islamización del territorio.

A partir de este trabajo multidisciplinar se ha podido establecer una clara jerarquización del territorio del centro peninsular durante la Alta Edad Media, además de una diversificación social que se refleja en los diferentes productos analizados. Todo esto ha permitido establecer los principales signos de la islamización del paisaje rural, determinando cuáles han sido los cambios que permiten comprender la transformación paulatina de la sociedad en el contexto sociopolítico de la construcción del Estado Islámico de al-Ándalus.

Una peculiaridad del yacimiento de la Fuente de la Mora es la posible labor de control sobre aquellos asentamientos de población que mantienen su cronología entre finales del VIII y la primera mitad del IX,  según se desprende del análisis de la cuenca de visibilidad efectuada desde el poblado, que permite determinar cómo el alcance de este asentamiento en altura podría controlar distintos poblados que tenía alrededor. Durante la excavación se identificaron cuatro tipos de estructuras:
  1. una sola cabaña de forma elíptica que sufrió un gran arrasamiento,
  2. se hallaron una serie de agujeros de poste,
  3. diversas cubetas de escasa profundidad y
  4. 20 silos de almacenamiento, excavados en el terreno.
Hay evidencias de edificaciones con cimientos de piedra y cubiertas de teja. Los materiales constructivos documentados en los rellenos de los silos, sobre todo en el sector occidental son muy sugerentes: mampuestos grandes de yeso y caliza, abundante teja curva y molinos de granito, por lo cual es probable que en esta zona hubiera estructuras residenciales, que en un determinado momento se desmantelaron reaprovechando los materiales útiles y arrojando el resto a los silos, convertidos ya en basureros.

La cerámica hallada es muy significativa, ya que presenta una estratigrafía cerrada (de finales del siglo VIII a la primera mitad del siglo IX) y formas muy características. 

Materiales cerámicos, dibujo de Silvia Berrica

¡En la Fuente de la Mora también hay sepulturas!

Aproximadamente a un kilómetro en línea recta de las zonas de los silos, en la ladera del cerro, se realizó otra excavación donde se halló un cementerio en un estado bastante deficiente por la acidez del terreno. Sin embargo, se han conservado algunas como la Sepultura 7/F.13, donde se encontró un cuerpo en posición supina.

Gracias a la revisión que S. Berrico hizo de esta necrópolis, se determinó que en la Sepultura 2/F.2 se hallaba un cuerpo en posición inequívocamente lateral con las piernas flexionadas, los brazos doblados sobre el pecho y la cabeza mirando hacia el sur. La tumba es de planta rectangular con prefosa y fosa lateral, también denominada lahd de fosa simple, que consta de un corte longitudinal señalado con piedras. El lahd es un tipo de tumba típica de la ciudad de Medina que, en origen, era la tumba que se utilizó para sepultar Mahoma y consiste en una tumba de paredes rectas a la que se le practica un nicho.

El lahd es preferido por los ulemas al Shaq. Consistiendo aquél en una excavación practicada bajo el borde de la tumba en la pared que da a la alquibla. Y ello, cuando se trata de suelo compacto que se deshace ni se desmorona. Así se hizo con el Enviado de Allah (Navarro Pérez, 2018, p. 288).

Imagen de la sepultura 2/F.2 de Fuente de la Mora. S. Berrica

A modo de conclusión la autora nos dice que esta investigación de Silvia Berrica aporta una nueva interpretación del yacimiento de Fuente de la Mora.
Aunque la cerámica no es muy abundante y las excavaciones son bastantes parciales, los materiales analizados (candil, jarrito/as, acabados y tipologías cerámicas muy particulares) junto al estudio de la cuenca de visibilidad, sugieren que este poblado se podría calificar como un asentamiento en altura, de importante envergadura en la organización del territorio y en el control de los poblados, aldeas y granjas circundantes. Es probable que este poblado hubiera por lo menos una fase anterior, a lo largo del siglo VIII, como lo demostraría la necrópolis con ritual mixto y los restos de un edificio en zócalo de piedra, tejado de ímbrices y decoración en yeso, abandonado a finales del siglo VIII.

El registro arqueológico ha permitido reconocer las aldeas visigodas que se formaron y mantuvieron una cronología duradera y el proceso de islamización más los cambios que caracterizan el periodo emiral. Con el estudio en paralelo que se llevó a cabo en el territorio de la Meseta Central se pudieron detectar distintas realidades que no solo señalan espacios campesinos, sino también las zonas donde residía aristocracia y elite dentro de la región, donde encajaría el mismo asentamiento de Fuente de la Mora.

Si bien la información está muy fragmentada y el paisaje se encuentra muy alterado a causa de la fuerte antropización de los últimos 20 años, estos datos podrían ayudar a abrir nuevos horizontes en el estudio de los asentamientos rurales, siendo fundamental entender las dinámicas del entorno y estudiar la totalidad de los materiales encontrados en un yacimiento para abordar su interpretación de forma adecuada.

Para saber más:

Berrica, S. (2018). El paisaje rural en la época andalusí. Arqueología y Materialidad. En Actas III Jornadas de Jóvenes Investigadores en Arqueología, (pp. 318-348). Madrid: Asociación Jóvenes Investigadores en Arqueología. Excavemos.

Berrica, S. (2020). ¿Quién vivió aquí? Análisis de un edificio altomedieval (Hoyo de Manzanares, Madrid). ArkeoGazte: Revista de Arqueología, 9, 241-269. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=7488069 

Berrica, S. (2021a). Paesaggio minerario nella zona nord di Madrid (Spagna) tra VII e VIII secolo. D. Gangale y Risoleo y Raimondo (Eds.), Landscape: Una sintesi di elementi diacronici. nuove metodologie per l›analisi di un territo-rio. (pp. 197-204). Oxford: BAR International Series #3047, British Archaeological Reports.

Berrica, S. (2021b). Peasants and Islamization: Understanding the Landscape of Rural Central Meseta in the Early Medieval Period. Speaking Archaeologically, 4(1), 68-98.

Berrica, S. (2022a). La ceramica comune dei villaggi del centro peninsulare iberico (sec. VIII-IX d.C.). En C. Fernández-Ochoa, C. Heras Martínez, A. Morillo Cerdán, M. Zarzalejos Prieto, C. Fernández Ibáñez y M. R. Pina Burón (Eds.), De la costa al interior. Las cerámicas de importación en Hispania (Tomo II, pp.704-717). Alcalá de Henares: Ex Oficina Hispanica y Museo Arqueológico Regional (MAR).

Berrica, S. (2022b). Fuentes escritas e iconográficas: ¿Qué ayuda para la cerámica de Época Emiral? En M. Giorgio (Ed.), Storie [di] Ceramiche 8 - Fonti scritte e iconografiche (pp. 57-66). Firenze: All’Insegna del Giglio.

Berrica, S. (2022c). Presentando el Paisaje Altomedieval de la Sierra de Guadarrama a través de dos casos de estudio: Cancho del Confesionario y la Dehesa de Navalvillar. Cuadernos de Arqueología de la Universidad de Navarra, 30(2), 73-106. https://doi.org/10.15581/012.30.2.005

Berrica, S. (2022d). Realidades sociales en la Alta Edad Media: dicotomía del territorio rural en la zona de Villaviciosa de Odón (Madrid, España). Territorio, Sociedad y Poder, 17, 17-39. https://doi.org/10.17811/tsp.17.2022.17-39

Berrica, S. (2023). Formación y consolidación del paisaje andalusí (sig. VIII-XI) en la zona centro-occidental de la Marca Media. (Tesis de Doctorado inédita), Universidad de Alcalá, España.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Alquería de Las Sillas (Marcén, Huesca), قرية

Las Sillas, una aldea andalusí en el entorno del año Mil



Las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en el yacimiento de Las Sillas o Las Cías (Marcén, Lalueza, provincia de Huesca) forman parte de un amplio estudio de la población andalusí en la aragonesa Comarca de los Monegros, durante los siglos VIII al XI. En este proyecto trabajan conjuntamente distintas instituciones francesas y españolas: la Casa de Velázquez, la Diputación General de Aragón, la  Comarca de los Monegros y el UMR 5136 (FRAMESPA, de la Universidad de Toulouse-2). También han participado en las excavaciones estudiantes de las universidades de Barcelona, Toulouse-2, Valladolid y Zaragoza, desde el año 2010 en adelante.


Tanto las fuentes escritas como las distintas campañas de prospección realizadas en el sur de la provincia de Huesca, han revelado la existencia de numerosos asentamientos rurales, hasta ahora inéditos. Tras las excavaciones en varios de ellos, como Piracés, Gabarda o La Iglesieta (en Usón), el de Las Sillas (Marcén) -que pasó a manos del rey Pedro I de Aragón en el año 1102- ha documentado materialmente cómo fueron las actividades y la vida cotidiana rural en esa cronología y en esta parte de la Marca Superior de al-Andalus, cuestión sobre la que las fuentes árabes son particularmente silenciosas.

Las excavaciones, que se vienen realizando desde el año 1987 con mayor o menor intensidad, han puesto al descubierto un vasto hábitat correspondiente a los siglos IX-XI, fundado en la etapa del Califato Omeya y situado en un cerro amesetado sobre el valle del río Flumen (a 420 m. de altitud) que termina en un cortado en su extremo y que está compuesto por dos grandes áreas bien diferenciadas.

1. El sector I al este de la calle principal, en el que se identifican dos edificios, el A o mezquita-oratorio o musalla المصلى (la mezquita es un lugar reservado para las cinco oraciones obligatorias mientras que la musalla es un lugar dedicado a oraciones ocasionales, como las de las festividades o las fúnebres-), bien orientada como se aprecia en el muro de la probable qibla,  con una superficie de 60 m² y dos naves separadas por columnas muy gruesas, de grandes capiteles; un probable miharab, formado por un arco de herradura delicadamente elaborado y un patio rectangular (sahn) en cuyo centro se sitúa la fuente para abluciones. Toda este espacio estaba rodeado por un tapial de mampostería que descansa sobre dos camas de piedra cuidadosamente tallada. Se entraba al edificio por un zaguán abovedado, cuyo suelo estaba formado por grandes losas de piedra arenisca. Por otra parte, el edificio B se interpreta como la residencia de la persona encargada de la oración. Es, pues, un espacio de uso colectivo, con relaciones sociales habituales entre los habitantes del asentamiento, según los hallazgos de materiales arqueológicos en este sector. La zona de viviendas propiamente dicha se concentra en el sector II, que es el más extenso de todo el yacimiento.


2. El sector II, al oeste, se organiza a partir de la citada calle central, que lo dividía en sectores de extensión similar. También se localizaron varias calles en pendiente, para evacuar aguas mediante un canalillo excavado en la roca. En su lado norte, hay casas de 90 a 120 m², parcialmente excavadas en la roca y que tienen de cinco a ocho habitaciones, accesos centrales en forma de codo -lo cual permite relacionarlas con el urbanismo islámico más característico- y un barrio de talleres artesanales en la pendiente sur. Las construcciones parecen estar pensadas para ocupar la totalidad del espacio, es decir, que se trata de un espacio planificado. La organización que se aprecia, aunque no es claramente urbana, no difiere mucho de ella. La pendiente sur fue usada también como cantera y lugar de almacenamiento de víveres, según la presencia de numerosos silos y aljibes en ella.


El material recogido en las excavaciones se compone de cerámica, metales, piezas de vidrio, industrias líticas, fauna y restos vegetales.

La cerámica, que es el material más abundante, está muy fragmentada y apenas se han podido recomponer algunas piezas. Cabría preguntarse si es una cerámica usada, como material para las construcciones  o si, sencillamente, se trata de basura. En general se trata de un conjunto homogéneo y coherente para este tipo de asentamientos, en esas fechas. Los fragmentos más abundantes son componentes de piezas para transporte y almacenamiento, que llegan al 42%, lo que se explica por la inexistencia de agua en las casas y por la necesidad de almacenaje. A continuación, alcanzando el 26%, se encuentran los servicios de mesa, con piezas como jarritas y jarritos. el ajuar de cocina se compone de ollas (con asas), pucheros (con una sola asa) y cazuelas, que representa un destacado 19% del total de las piezas cerámicas.



En su conjunto, la cerámica es bastante homogénea, tanto desde el punto de vista formal, como por su decoración. El mayor porcentaje corresponde a piezas no vidriadas (76%), corriente en un asentamiento de esta época y este tipo. En general, las cerámicas de almacenaje y de cocina no parecen revestidas de vidrio, ya que este no se generaliza hasta el siglo XII. De todos modos, son abundantes los ataifores con repie anular y decorados con trazos de manganeso sobre un fondo melado, que deben datarse en el siglo XI. También destacan las redomas vidriadas en melado, algunas piriformes. Son ajuares de una época plenamente califal, que permanecen hasta el siglo XI. Unas vajillas tan variadas y ricas nos acercan a un estándar no exactamente campesino. En tales fechas la homogeneización de las producciones cerámicas es un hecho constatable en numerosos yacimientos, que aproxima los asentamientos rurales a las formas de vida urbanas.

El metal es mucho más escaso que la cerámica. Sin restos de armas, aparecen clavos y objetos de mobiliario. El vidrio basta para poner de manifiesto que su difusión va más allá de los límites urbanos de las grandes medinas de la época.

La industria lítica está formada por pesas de telar, piedras de afilar y muelas de molinos de mano, tal como corresponde a un asentamiento en el que se llevan a cabo procesos de transformación industrial más o menos elementales, destinados al consumo de la misma población que los fabricó.

Los restos de fauna recuperados en los hogares en los que se cocinaba presentan una gran diversidad. Van desde rumiantes a pájaros, destacando los ovicápridos (88,7%) como corresponde a los hábitos alimentarios de los andalusíes, especialmente en un contexto campesino.


Las Sillas nos presenta un contraste con el modelo creado por algunos arqueólogos e historiadores franceses, sobre todo A. Bazzana, P. Cressier y P. Guichard, en el que las alquerías surgen a la vez que los hisn, a los sostienen en colaboración con el Califato estatal. En este caso, Philippe Sénac, uno de los principales investigadores del yacimiento, nos presenta Las Sillas como un modelo contrario, fortificados, bien defendido y ocupación estable. Los campesinos que viven en su interior tienen un buen nivel de vida y no están al borde de la pobreza. No se les puede considerar dependientes de propietarios urbanos. La cerámica muestra una cierta relación con el mercado de la ciudad, pero de la excavación se infiere que tienen un grado elevado de autosuficiencia. El poder estatal y los linajes instalados en el territorio parecen ser los responsables de la formación de estos hábitats planificados. Pero no sabemos de dónde vienen sus ocupantes (bereberes, población exiliada, élites urbanas venidas a menos...). Además, no conocemos suficientes asentamientos anteriores a la cronología citada (siglos x-xi) de dónde pudieran proceder estas gentes. El abandono de Las Sillas se produce poco antes de los albores del siglo XII y su estudio, junto al de los otros yacimientos reflejan claramente la profunda islamización del valle del Ebro y la influencia de los importantes linajes urbanos en el medio rural.


PARA SABER MÁS:

Philippe Sénac, con la colaboración de José Miguel Pesqué Lecina, Un « village » d’al-Andalus aux alentours de l’an Mil. Las Sillas (Marcén, province de Huesca), Toulouse, Méridiennes, 2009, 151 p.

PARA VISITAR EL YACIMIENTO:

Se llega caminando desde el depósito de agua del pueblo, por la pista que lo rodea, visible desde la Calle Alta de Marcén. La visita está acondicionada bajo el programa LEADER de musealización de los yacimientos de la Marca Superior de Al Andalus. También podemos continuar la llamada Ruta de los Torollones, que incluye observatorios de aves y localidades de la comarca.

lunes, 26 de mayo de 2014

Alquería de Almallutx, Mallorca قرية

Almallutx es una alquería del término municipal de Escorca, que da nombre al valle formado por el torrente del Gorg Blau y está dominada por el morro de Almallutx (1.040 metros de altura).

Se encuentra en la Sierra de Tramuntana (recientemente declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO), muy próxima al Puig Major, el pico más alto de la sierra, en el extremo NW de la isla de Mallorca. Este valle permanece casi en su totalidad sumergido por las aguas del pantano de Gorg Blau, y como en tantas otras ocasiones, alberga una gran cantidad de yacimientos arqueológicos: se han localizado cuevas de enterramiento y monumentos talayóticos especialmente, como el de la cima de Es Castellot. Algunos de ellos han sido objeto de publicación ya desde los años 70, con trabajos como el de M. Fernández Miranda.


De la misma etapa de la excavación del talayot (años 69 y 70, durante la construcción de la presa) se sacaron cuatro habitaciones almohades, que formaban parte de una serie de hábitats alineados en torno a una serie de calles, escudillas y cuencos carenados característicos (decorados en verde sobre blanco modeladas sobre barro claro o en verde claro sobre pasta roja) y dos enterramientos en abrigos rocosos, en el trabajo de excavación que llevó a cabo Antoni Galió (Galeón) en 1969. El lugar aparece citado en el Llibre del Repartiment (Libro del Reparto) como un lugar poblado y dedicado a la explotación agrícola y ganadera.

Embalse de Gorg Blau

En el año 2011, debido a una pertinaz sequía, el nivel de las aguas del pantano bajó de tal manera, que se pudo llevar a cabo una excavación que confirmó lo que se venía sospechando: la presencia de un asentamiento rural que constituyó uno de los principales núcleos de resistencia almohade a la conquista cristina de la isla de Mallorca. Posiblemente se trata del yacimiento arqueológico más importante de toda la isla para esta cronología, de tal manera que sólo en un par de campañas se ha dado a conocer hasta en reportajes de televisión japonesa.

Lamentablemente, las autoridades baleares tienen cosas mejores en las que pensar y no han apoyado la investigación del yacimiento, de modo que los investigadores -Jaume Deyà y Pablo Galera- se han tenido que montar un crowfunding para llevar adelante sus trabajos. Hace poco han informado que una entidad bancaria les ha aportado dinero para la campaña de este año. Es penoso que el dinero público que debería emplearse en estos menesteres, nunca esté disponible, pero ésa es otra historia.



Los restos que asomaban durante la sequía

Almallutx es un asentamiento dotado de una precisa planificación urbana y edificado con técnicas constructivas avanzadas, dedicado a varias funciones: residencial, gubernamental y funeraria. Esto se plasma en la presencia varios inmuebles, uno de ellos monumental, una mezquita, la maqbara y abundantes restos óseos. Igualmente se ha documentado la presencia de seis molinos harineros conectados mediante sus correspondientes acequias, de origen andalusí y utilizados hasta la época moderna. A pesar de ser molinos para trigo, con posterioridad, dos de ellos se convirtieron en molinos draperos que trataban la lana. Éstos son los que están mejor conservados, se reconstruyeron en su momento y se puede apreciar todavía la torre de caída del agua o la casa del molinero. Los molinos se encuentran en la zona de un torrente, una buena ubicación porque permitía utilizar el cauce del agua. Incluso es posible que algunos se destruyeran por la fuerza del agua en alguna crecida.

La alquería de Almallutx fue destruida por un incendio, según se desprende de los hallazgos de piezas de cerámica quemadas y algunos niveles de cenizas. Durante los trabajos de la segunda campaña de excavación, se localizó una vivienda que ha permitido establecer que las casas tenían una cubierta que al interior era de carrizo y madera, mientras que al exterior usaban arcilla como aislante.

En al Andalus, la palabra alquería (del árabe al-qarīat قرية, pueblo, caserío) designaba a los pequeños núcleos de viviendas rurales que estaban rodeados de campos de cultivo y eran autosuficientes (o casi), cuyo antecedente inmediato hemos de buscarlo en las villas romanas. Normalmente contaban con un eficiente sistema de acequias para garantizar el abastecimiento de agua y algunas llegaron a tener hasta los mil habitantes.

Los restos de muros cubiertos por el agua del embalse

La calidad de las piezas encontradas es tal, que hasta ha permitido localizar los restos de un preparado para conservar carne, gracias al trabajo del área de botánica del departamento de Biología de la UIB. El estudio de restos de polen en cinco alfàbies (contenedores de transporte cerámicos producidos en la Península Ibérica, o sea, tinajas) y en la base de  se ha detectado azafrán, cítricos y aceite, componentes de un adobo, aún usado en Menorca de manera muy similar.

Materiales cerámicos in situ


Igualmente las almacabras, situadas en abrigos rocosos cercanos, han proporcionado una gran cantidad de restos humanos, que permiten hacerse una buena idea de la cantidad de población que tuvo el asentamiento. A juzgar por la estratigrafía parece haber dos momentos en los enterramientos: uno plenamente andalusí y otro posterior, durante el proceso de conquista cristiana.

Otra vista del embalse y los restos

En resumen, la alquería de Almallutx es un asentamiento que conserva in situ e inalterada su configuración original, de modo que permite determinar precisamente la estructura y organización de la comunidad rural islámica en un periodo cultural considerado en Baleares como “la época oscura” por la falta de información arqueológica y documental que se tenía hasta el momento.

VISITA:
No se puede visitar, por aquello de las aguas que cubren, pero sí se puede recorrer rutas senderistas por el valle, que son una manera de apreciar el entorno y comprender porqué hay presencia humana en la zona desde hace taaaaanto tiempo.

Para saber más:

DEYÀ MIRÓ, Jaume (2012): Noves aportacions a l’arqueologia de la vall de Sóller i els seus voltants. VI Jornades d’Estudis Locals de Sóller i Fornalutx. Ajuntament de Sóller i Ajuntament de Fornalutx.

Grupo en Facebook: https://www.facebook.com/Almallutx.Musulmanes.Mallorca


Almallutx, un yacimiento único en Baleares  Equipo Almallutx on Vimeo.